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jueves, 21 de marzo de 2013

La primera exploración científica al Nahuel Huapi


En 1856 el gobierno chileno encomendó al doctor Francisco Fonck la continuación de las exploraciones. Este fue quien realizó el primer reconocimiento del lago Nahuel Huapi con carácter científico. Parte I.
Doctor Francisco Fonck.
(22/02/13)

En 1856 el gobierno chileno encomendó al doctor Francisco Fonck la continuación de las exploraciones. Este fue quien realizó el primer reconocimiento del lago Nahuel Huapi con carácter científico. Lo acompañaron el colono e ingeniero alemán Fernando Hess, el piloto Pedro María Uribe y el indio Juan Currieco que ya había participado de la exploración del año anterior.
El anciano Olavarría era también de la partida, pero enfermó en el lago Llanquihue y tuvo que quedar en Chile.

Salieron de Puerto Montt el 30 de enero de 1856 y por el conocido camino de los lagos y valle del río Peulla avistaron un paso que estiman «es el boquete lejítimo es decir el camino que se deberá tomar en adelante i que ni esta vez ni el año pasado se ha tomado i según parece, tampoco en las expediciones del siglo pasado. Hemos llamado este paso el ‘Boquete de Pérez Rosales’, quien primero tuvo la idea feliz de sacar del olvido aquellas tierras y dió el impulso a todo lo que se hizo después.

Fonck y Hess estaban en lo cierto. No pasó mucho tiempo para que el paso de Pérez Rosales se convirtiera en el camino clásico entre las dos repúblicas.

La razón por la cual estos exploradores y sus predecesores prefirieron el vecino paso de los Raulíes, más escarpado y de mayor altura, estriba en la circunstancia de que ofrecía un camino totalmente terrestre que evitaba la laguna Fría, que por sus escarpadas orillas no podía ser bordeada, y también el pantanoso valle del río Frío no navegable por sus rápidos.

Nuestros expedicionarios, desde su campamento en la laguna de los Cau-quenes, ascienden a un cerro, al E. de aquella y que bautizan 12 de Febrero, por ser el aniversario de la batalla de Chacabuco y de la fundación de Puerto Montt.

El 15 de febrero continúan la marcha por el curso del arroyito que nace en la laguna Los Clavos y llegan a la orilla del lago Nahuel Huapi donde hallan los restos de una antigua piragua del padre Menéndez.
Urgidos por la escasa cantidad de víveres de que disponían, construyen con toda premura una canoa, ahuecando un tronco caído de alerce, en un puerto natural que bautizaron Puerto Blest, en homenaje al intendente de Llanquihue, Juan Blest, amigo de Fonck e impulsor de la expedición. El 18 de febrero se embarcaron en la frágil embarcación Fonck, Hess, Juan Currieco y Pedro María Uribe.

Navegando siempre cerca de la costa por temor a las fuertes e imprevistas ráfagas que suelen producirse en esto lagos, llegan hasta una punta que llamaron San Pedro, en honor al piloto Pedro María Uribe, la que recorren, en parte, a pie.

Divisan una isla grande en el centro del lago, la isla Victoria, a la que bautizaron como Isla de Frai Menéndez.

Cuando estaban por regresar, un temporal los retiene. Con angustia ven pasar los días. Disminuían las escasas provisiones y no había cómo reponerlas. Antes de regresar, dejan clavada en la playa una banderita chilena como símbolo de la posesi6n de Chile y recuerdo del avance. No sin peligro de zozobrar llegan junto a los otros compañeros, que alarmados por el retraso habían comenzado a construir un bote para buscarlos. Regresan por el camino conocido y el 29 de febrero llegaban a Puerto Montt.

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