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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Hace 72 años abría sus puertas el Pichi Huinca



En el invierno de 1940 don Alfredo Luis “Pilón” inauguraba el “boliche” más famoso del pueblo durante varias décadas. Fue el primer comercio que se estableció sobre la actual Avda. Arrayanes, donde hoy se encuentra el restaurant “Nevada". Don "Pilón", vida de un pionero de Villa la Angostura

Pichón Tierno, Alfredo Pilón Barbagelata, Lucho Matías, Margarita de Matías y Elba de Barbagelata en la puerta del Pichi Huinca.
(23/08/12)

El “Pichi-Huinca” fue sin duda, el “boliche” más famoso del pueblo durante varias décadas.
Fue construido por su propio dueño don Alfredo Luis “Pilón” Barbagelata, él mismo lo relata: “lo construí yo solo, a puro pulmón, en esa época ni ayudante había”, me cuenta con sus juveniles 88 años.

Nació el 31 de marzo de 1913 en Huemul, siendo uno de los nueve hijos de Manuel Barbagelata y Ángela Canónico. Se casó con Elba René Góngora quien le ayudaba en la atención de este clásico lugar, sitio de reunión y encuentro de los hombres del pueblo de aquella época.

El “Pichi-Huinca” (significa: “cristiano chico”) abrió sus puertas el 25 de julio de 1940 y era un concurrido Bar-Restaurante y Hospedaje, siendo el primer comercio que se estableció sobre la que hoy es la pujante Avda. Arrayanes, donde en la actualidad se encuentra el restaurant “Nevada”.

Esta calle sólo era poco más que una huella, que se bifurcaba a unos cien metros, un camino tomaba hacia el puerto, y otro camino polvoriento y poseado lo hacía en dirección al paso fronterizo con Chile.

Sólo el distribuidor de caminos, construido en 1935 en bloques de piedras moldeadas por Parques Nacionales, era el mudo testigo de lo que hoy se denomina “El Cruce”, frente a la actual Estación de Servicio ACA.

Parada obligada de lugareños y viajeros

Era un sitio de encuentro de los viajeros chilenos, así como de los argentinos, que se detenían a pasar la noche -en una de sus doce camas disponibles - y poder disfrutar de una cena caliente preparada por doña Elba.

Don "Pilón" Barbagelata, vida de un pionero

Don Alfredo “Pilón” Barbagelata llevó una vida no sin muchos sacrificios. En 1941 adquirió su camión Intercontinental modelo 1940 en la lejana Bahía Blanca: “y sin plata –agrega- comprado a cuenta, con el valor de la palabra, aquí en el pueblo, también se vendía una casa y se hacía de palabra, y se cumplía, no como ahora...”.

Con este camión, el primero que hubo en Villa la Angostura, comenzó los viajes en busca de mercadería hasta Bariloche.

Vale la pena transcribir su recuerdo “se trabajaba muy duro, salía a la cinco de la mañana, y se volvía de noche. A veces si venía muy cargado le desconfiaba al puente [se refiere al del río Bonito] entonces descargábamos todo, cruzaba el camión, luego la carga al hombro, volvíamos a cargar el camión y seguíamos hasta el pueblo. A veces terminábamos a las dos de la mañana y a las cinco había que volver a salir”.

Atendía el negocio y seguía con sus viajes con el camión, durante muchos años solo.
Durante la temporada de verano también tuvo un taxi -un pionero en este servicio- para aquellos primeros turistas, que año a año se acercaban cada vez más a la localidad.

Como si fueran pocas sus actividades, fue chofer del colectivo que tenía Francisco Capraro, propietario del Hotel Correntoso.

Tres veces por semana, durante la temporada estival, se realizaba la salida o llegada de nuevos turistas en combinación entre los Puertos de la naciente Angostura y Bariloche, a través del “Modesta Victoria”. Hasta allí llegaba Don "Pilón" Barbagelata manejando el colectivo.
Todo sumaba, la vida no era nada fácil.

Vida de aquellos que forjaron el futuro que hoy tiene Villa la Angostura.

Hoy ese famoso negocio es lo que se conoce en Villa La Angostura como Restaurant GRAN NEVADA


Yayo de Mendieta
"Un aldea de montaña"
Villa la Angostura

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