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viernes, 13 de enero de 2012

Una de pistoleros en el Nahuel Huapi: El paso de Butch Cassidy

En el siglo XIX de la Patagonia sólo se conocían sus costas en donde con muchas privaciones, algunos pocos vivían en sus precarios puertos. El interior, sus extensas mesetas eran tierras de exploración sólo conocidas por los tehuelches. Comienzan a aparecer pioneros, aventureros y grandes compañías interesadas en invertir.
La Pandilla Salvaje, en 1901: Will Carver, Harvey Logan (de pie); Harry Longabaugh, Ben Kilpatrick y Butch Cassidy (sentados).

(13/01/12)

En 1905 Río Gallegos (hoy capital de Santa Cruz) apenas si tenía 900 habitantes pero ya tenía dos bancos que manejaban enormes sumas de dinero: banco de la Nación Argentina y el banco de Tarapacá y Argentino Ldo. (fue cambiando de denominación según las posesiones del paquete accionario llamándose también Banco Anglo Sudamericano, de Londres y América del Sud y Lloyds Bank). Este último funcionaba en Gallegos desde 1899.

Claro que en un pueblo o un caserío de menos de mil habitantes y a centenares de kilómetros de población alguna; las medidas de seguridad eran casi inexistentes ... y dentro del banco apenas un gerente y un empleado... si hasta tenían libras esterlinas guardadas en una latita.

Pero arranquemos en enero de ese año (1905). Interesados en realizar inversiones a nombre de una compañía norteamericana llegan a la ciudad dos aparentemente distinguidos señores y una simpática dama. Se trata del Sr. Bridy (Brady o Brindy) y el Sr. Herbert Linden, junto con la srta. Ethel Place.

Diría poco después el vecino del caserío, Sr. Meneses:

"Han llegado hoy a esta Capital, cuatro personas que vienen, según me han dicho ellos mismos a comprar campos, mucho campo, una gran cantidad de leguas para dedicarlas a la cría de ganado, especialmente vacuno. n efecto como Oráculo lo anunció; habían llegado ese mismo día a la Capital del Territorio, cuatro forasteros; y lo sorprendente era que llegaron a caballo y por si esto no fuera bastante entre ellos iba una mujer que, por cierto, era lo mas simpática que imaginarse podría."

Los distinguidos visitantes dieron muestras en la pequeña vecindad, de holgura económica. Pararon en el mejor hotel de entonces: El Hotel Argentino. A diario tomaban el vermouth o el café en lo de Farina y dejaban interesantes propinas. Pronto lo mas granado de la sociedad galleguense tuvo interés en departir con tan ilustres visitantes y futuros inversionistas. Hasta fueron agasajados en el Club Progreso.

Curiosamente el hotel quedaba enfrente del banco de la Nación y a escasos 300 metros del otro banco de la localidad. Durante un mes los visitantes estudiaron las posibilidades económicas de la zona y la manera en como realizar una buena inversión... aunque esta no resultaría ser del tipo de inversión que los demás habitantes imaginaban.

El 14 de febrero de 1905, los dos señores Brady y Linden (quienes luego pasarían a ser llamados de manera menos distinguida como "el alto" y "el bajo") desayunaron en el hotel, luego almorzaron en el café de Farina y salieron rumbo al Banco de Tarapacá sencillamente para asaltarlo.

El asalto

Parecía un día más ... sin grandes novedades en el pueblo. En "El Antártico" (semanario local) no había grandes noticias: se vende un gramófono de concierto Monarch Víctor con poco uso, el agente Francisco Lopreita fue dado de baja por concurrir de uniforme a un café cantante de la localidad, la casa Jacobs en donde se habla inglés, francés, alemán e italiano ofrece whiskey (sic) Old Smuggler, relojes, perfumes y cerveza Bull Dog cajón de cuatro docenas a $ 4.- contado violento.

Después del mediodía se encontraban en el banco el gerente Arturo Bishop y el cajero Alexander Makerrow. Cerca de las tres de la tarde no había cliente alguno en el local cuando entran los dos norteamericanos. Claro que al tratarse de un pueblo de tan pocos habitantes y en donde los forasteros eran una novedad; no les sorprendió a los bancarios ya que los habían cruzado en otras oportunidades en el mes y medio que llevaban en Gallegos... e incluso la semana anterior habían depositado alguna suma allí. Claro que en esta oportunidad notaron que los visitantes llevaban respectivos "revólvers" Colts.

Abrieron la puerta de entrada al despacho en donde se encontraban Bishop y Makerrow en sus habituales tareas. Uno de ellos saltó al mostrador (obviamente el mas bajo) y apuntándoles les ordenó que levantaran las manos y las apoyaran en la baranda superior de los habituales barrotes de bronce de los mostradores de la época ... a apenas dos metros del cañón de la pistola y todo bajo amenaza de muerte. A continuación el otro asaltante ordenó al gerente que abriese la "caja de fierro" (según consta en el expediente policial). El gerente se vió obligado a colocar todo el dinero en una bolsa de lona blanca provista por los asaltantes. A su vez el ladrón mas alto descubrió una cajita de lata que contenía mas o menos cuatrocientas ochenta y tres libras esterlinas" ... ¡en una latita se guardaba la moneda extranjera!

En otra versión de los hechos se comentaba que en realidad uno de los yankees al entrar al banco saludó con la mano a uno de los bancarios y en un mismo acto sacó una navaja que hizo descansar en el pescuezo. El asunto es que el dinero estaba embolsado y las versiones sobre la cantidad fueron siempre disímiles ... unas que 20.000, otras que 400.000 pesos; sea cual fuere el monto era muchísimo dinero entonces (y ahora).

Los dos asaltantes salieron del banco y cruzaron por el mismo centro del pueblo a todo galope. Así lo habían hecho durante ocasiones anteriores por lo que no llamaron la atención, creyendo el resto de los vecinos que se trataba de una excentricidad de estos "yankees". La cuestión es que al armarse la cuadrilla de persecución solo encontraban rastros pero sin alcanzarlos en ningún momento. Según testimonios recogidos iban encontrando caballos cansados.

Es decir que la simpática Ethel los esperaba con animales descansados, por lo que durante varias horas no detuvieron su veloz marcha... no siendo así con las fuerzas policiales y voluntarios que cada vez avanzaban más lentamente. Claro, el mes y medio "buscando campos" no fue otra cosa que buscar buenos lugares en donde tener caballada de reserva.

En las enormes extensiones de Santa Cruz seguir buscándolos era querer encontrar una aguja en un pajar. Eso sí poco después encontraron una latita en pleno campo pero sin libras en su interior.

Retrocediendo en el tiempo y arrancando desde EE.UU.

La persecución de pistoleros que arruinaba el negocio bancario en Estados Unidos, se hacía cada vez más insostenible. Incluso los sheriffs y dueños de bancos contrataban a pistoleros retirados para que directamente salgan a cazar a los que aún molestaban de pueblo en pueblo. En este dilema se encontraban Robert Leroy Parker y su socio Harry Longabaugh junto al resto de su banda. En realidad y siendo pistoleros profesionales no usaban estos reales nombres. Si bien estaban llenos de "alias" quedaron en la historia como Butch Cassidy y Sundance Kid.

Cansados de la persecución que se les hacía en USA deciden emigrar hacia Sudamérica. Llegan a la Argentina en 1901 y allí Ralph y George Newbery (padre de Jorge) como connacionales y vicecónsules, les sugieren que vayan a poblar la Patagonia. Se instalan con un campo en la región de Cholila (provincia del Chubut). Escribiría Cassidy:

"Me establecí para siempre. Tengo 300 vacunos, 1500 ovinos, 28 caballos de silla, dos peones que trabajan para mi, además de una casa de cuatro habitaciones y galpones, establo, gallinero y algunas gallinas. Los Estados Unidos me resultaron demasiado pequeños durante los últimos años" (1902).

Se convirtieron en buenos vecinos. Eran respetados e incluso visitados por autoridades tal como el gobernador del territorio... ¡hasta salieron de garantes del comisario de la zona!!! Butch, Sundance y su esposa Ethel Place ya no pensaban en huir de nadie. Al contrario... que la ley y el orden los visite en su casa.

Cambio de hábitos

Como trasluciera en su escrito, Butch ya se sentía a gusto en su campo y como propietario establecido. Según se comenta Sundance deseaba algo de acción. A esto debía sumarse que por la región ya operaban unos ex-conocidos de ellos: Willie Wilson y Robert Evans. A pesar de la gran cantidad de trabajos sobre el tema hay divergencias sobre si el asalto con el que comenzamos el relato fue efectuado por la dupla Cassidy-Kid o Williams-Evans a quienes se podría haber sumado Ethel. El asunto es que ante la búsqueda desatada tras el asalto, la policía se dirigió prontamente hacia los únicos pistoleros norteamericanos conocidos, por lo que Cassidy y Kid se vieron obligados a convertirse en prófugos.

En el mismo año (diciembre de 1905) se produce un asalto similar en la provincia de San Luis, en este caso al banco Nación. Las fuerzas policiales van cerrando el cerco sobre al menos dos pistoleros los que terminarían abatidos en un tiroteo en la zona de río Pico, en donde son enterrados.

Años después llegan noticias de algunos delitos cometidos por dos yankees en el vecino país de Bolivia. La leyenda de Butch Cassidy y Sundance Kid se reanima. Los enterrados no serían otros que Wilson y Evans quienes tenían un modo de proceder mas brusco... en tanto que Butch y Sundance llegaron a ser considerados verdaderos caballeros. Algunos dijeron que en Bolivia fueron muertos por el ejército allá por 1908... Lula Parker Betenson, la hermana de Cassidy; sostuvo que murió de viejo y que en una ocasión se juntaron a tomar el té en 1925.

Leyenda sobre la leyenda... tanto que aunque parezca increíble, en la zona de Cholila se realizó en el año 1999 el Segundo Simposio Internacional sobre Bandoleros Norteamericanos en la Patagonia. Son ya toda una institución.- (APP)

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