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viernes, 13 de enero de 2012

Parques Nacionales: A 108 años del sueño del perito Francisco Moreno


En un noble y patriótico gesto, donaba tierras suyas para la creación del primer parque nacional a orillas del Nahuel Huapi. Fue un hombre admirable que tuvo una participación relevante sobre la tierra que hoy pisamos en la Patagonia Norte. Una historia que merece ser conocida por los más jóvenes.


(08/11/11)

Francisco Moreno nació en Buenos Aires el 31 de Mayo de 1852. Explorador, científico, estadista y filántropo. El Perito Moreno dio su toque personal a todo la que hacia dejando traslucir permanentemente su gran amor a la patria. Inició el estudio de la Patagonia en épocas muy difíciles, donde las distancias y las condiciones adversas dificultaban a cualquier persona recorrer una de las tierras más inexploradas y vírgenes del planeta.

El Perito Moreno, fue un caminante incansable de nuestra agreste tierra Patagónica, como fuera, el tenía que aprender más y más de la geografía Patagónica y de sus bellezas, a caballo, a pie, con condiciones climáticas adversas recorre gran parte del hoy Parque Nacional los Glaciares, durante más de cinco meses.

Tenía un gran amor a la patria, y una gran pasión por su trabajo, tanta fue la información científica que reunió en todos sus viajes por nuestra Patagonia, que Francisco Moreno fue nombrado Perito por la parte Argentina para encontrar una solución al problema limítrofe con Chile.

Hace 106 años, el 6 de noviembre de 1903, Francisco Moreno dona a la Nación tres leguas aledañas al lago Nahuel Huapi, que le habían sido entregadas por el Gobierno Nacional en reconocimiento a sus trabajos de investigación y relevamiento, estas tierras fueron destinadas a la creación del primer parque nacional argentino, Parque Nacional Nahuel Huapi y dejando así las bases del actual Sistema de Parques Nacionales.

El perito Pascacio Moreno y el Nahuel Huapi
Con la cooperación de la Sociedad Científica Argentina y del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires el joven Moreno, tenía entonces 23 años, partió de Buenos Aires en septiembre de 1875.
Su propósito era alcanzar el lago Nahuel Huapi, al cual no había llegado ningún hombre blanco viniendo desde el Atlántico y desde allí seguir a Chile.

En esa época el ferrocarril llegaba a Las Flores y desde este punto se seguía por la mensajería al Azul, Bahía Blanca y Patagones, a través de tierras casi desiertas Y expuestas al ataque del indígena. Con un presidiario, Manuel Silva, como asistente 4 indíos y 30 yeguas se dirige hacia el O. bordeando el río Negro y luego el Limay.

Llegando al Collón Cura, era necesario obtener la autorización del cacique Sayhueque, poderoso señor de la región de las Manzanas (Manzana-geyú), quien dominaba los pasos a Chile. Los consejeros del cacique, Loncochino y Valdés, convencen al mismo del peligro que entrañaba para el "Gobierno de las Manzanas" que los argentinos conocieran los pasos fronterizos cuando Argentina (proyecto de Adolfo Alsina) y Chile proyectaban avanzar sus fronteras.

En el llano de Quem-quem-tren se realizó una Junta de Guerra, que ratificó al parecer del cacique. Moreno, debía regresar por donde había venido.
De regreso de una visita a las tolderías del cacique Ñancucheo,consigue convencer a Sayhueque, gracias a los buenos, oficios de Quinchauala, de que, le permitiera llegar al Nahuel Huapi.

Sayhueque para asegurarse de que Moreno no se ausentaría más de una semana, plazo máximo concedido, lo autorizó a que llevara sólo "el montado" y como provisión de boca para toda la comitiva sólo una oveja. Siguiendo el curso del Limay, el 22 de enero de 1876 llegó al lago. Honda emoción al audaz joven al contemplar ese maravilloso panorama vedado para sus compatriotas. Era el primer hombre blanco que llegaba al lago desde el oriente. Bebió con gozo sus aguas, y desplegó por primera vez en le cielo la bandera de la patria. La tentación de seguir adelante y visitar el lago era grande, pero la orden de regreso del señor de la región era concluyente. De regreso a Caleufú le esperaba una amarga sorpresa. El cacique Chacayal, su enemigo, lo acusaba de espía y pedía su corazón. La serenidad de Sayhueque calma al desconfiado cacique que permite el regreso. Moreno no demora un momento en partir. A revienta caballos regresa para prevenir sobre un malón de cuya preparación se había enterado. En Buenos Aires sus noticias son tomadas por temores de un muchacho asustado. El malón se produjo y causó muchas víctimas y pérdidas de animales.

Tres años tuvo que refrenar Moreno su impaciencia por volver a ver el maravilloso lago sureño. A comienzos de 1879, el Gobierno le encomienda la exploración de la costa patagónica, para ubicar territorios aptos para colon¡zar. Se lo proveyó de un barco ¡inadecuado, el" Vigilante", de 100 toneladas, más conveniente para la navegación fluvial que marítima.

Mientras el "Vigilante" recorre la costa, Moreno con Francisco Bovio, dos marineros y dos indios, aprovecha para dirigirse hacia la cordillera que lo traía como imán irresistible.

Sale de Viedma el 11 de noviembre y comienza a costear el río Negro. En este trayecto incorpora como guías, al mestizo Hernández y al indio Gavino. Se apartan del río con rumbo SO. y por Valcheta y Maquinchau llegan a Tecka donde son recibidos por los caciques amigos Incayal y Foyel. Con alegría ve flamear la bandera argentina en la toldería.

Esta bandera se la había regalado Moreno a Utrac, hijo de Incayal que se alojó en su casa cuando estuvo en Buenos Aires. El 8 de enero abandona la tolderia acompañado por Utrac rumbo al gran lago.

En este viaje, Moreno descubre que la división de las aguas en algunas regiones de la Patagonia no coincide con las altas cumbres hecho nuevo en la geografía hasta ese entonces. Estas observaciones fueron de gran valor para la defensa de nuestro patrimonio territorial en el pleito fronterizo con Chile, cuando le tocó actuar como perito argentino.

En Esquel los abandona Bovio, por enfermedad y en Cholila salva Moreno milagrosamente de un intento de envenenamiento de frutillas con leche.
Hernández que ingirió mayor cantidad de tóxico, murió un mes después. En esta localidad recibe una carta de Sayhueque, escrita por Loncochino, llena de protestas de amistad e inocencia (se refería a unos indios mapuches, que habían asaltado y asesinado unos troperos, hecho que Moreno denunciara al Gral. Villegas) e invitándolo a su toldería en Caleufú.

El 23 de enero descubre el lago que bautizó Gutiérrez y estando acampado junto a un añso ciprés,que hasta hace poco se conservaba y que Moreno llamara "el Venerable del lago", es virtualmente tomado prisionero por Loncochino y Chuaiman y llevado a Caleufú como rehén hasta que el gobierno liberara a los indios acusados de asesinar a los troperos.

Moreno consigue despachar a parte de sus hombres para advertir a Bovio y queda con los más fieles, José Melgarejo, Antonio Van Titter, Utrac y Gavino en Caleufú es recibido hostilmente por la indiada y debe comparecer ante el consejo de los caciques, presidido por Sayhueque.

Estaban allí Puelmanque, Molfiqueupu y el feroz Chacayal antiguo enemigo de Moreno.
Por orden del cacique debe escribir al gobierno pidiendo la libertad de los indios prisioneros.
Como salvaconducto para los chasquis portadores de las cartas envía al belga Van Titter. Días aciagos pasan en la toldería, expuestos constantemente a ser asesinados por la indiada y a ser abiertos vivos para ofrecer su corazón a los dioses. Cuidadosamente preparan la fuga. La noche del 11 de febrero huyen Melgarejo, Gavino y Moreno en una balsa bajando las aguas impetuosas del Collón Cura y del Limay luego.

Navegan de noche y esconden la balsa de día al principio y luego a la inversa. El 19 llegan a la Confluencia, exhaustos, en el límite de sus fuerzas, hambrientos, febricientes y heridos. Allí los auxilia un destacamento militar que esa misma tarde se desplazaba a Choele-Choel. Unas horas más tarde que hubieran demorado en llegar perecían todos.

A fines de 1895 regresa Moreno a su querida Patagonia, pero en condiciones muy diferentes. En 1893 el gobierno de la Nación había decidido apoyar esa gran obra de Moreno en pro de la cultura e investigación, que fue el Museo de La Plata. Ahora lo acompaña numeroso personal especializado de las secciones topográficas y geológicas del museo. La zona a explorar era muy amplia, desde San Rafael (Mendoza) hasta el lago Buenos Aires. A la región del Nahuel Huapi se dirigen los sres. Schiorbeck,Bermichan, Wokff, Soot y Hauthal.

Las comisiones se pusieron en marcha a principio de enero de 1896. Para obtener una visión de conjunto visitó a cada uno de los exploradores en el terreno. Sus observaciones y las de sus colaboradores, fueron sintetizadas en una obra "Apuntes preliminares sobre uns excursión a los territorios del Neuquén, Rio Negro, Chubut y Santa Cruz" publicada por el Museo de La Plata en 1897.

En marzo de 1896 llega al lago Nahuel Huapi. En el lugar en que tuvo su campamento en 1880, estaba el campamento de Schiorbeck a cargo de Bermichan. El panorama había cambiado.

Allí se había instalado un colono, José Tauschek y en las proximidades del ciprés gigante, el "Venerable del Lago", los hermanos Wiederholtz habían levantado el establecimiento San Carlos. Se dirige al Sur y alcanza hasta el lago Buenos Aires y en abril, está de regreso en la chacra de Tauschek, donde recibe el informe de sus colaboradores.

Bermichan estuvo a cargo de la estación meteorológica. Schiorberk exploró los lagos Gutiérrez y el lago que bautizaron Mascardi, portezuelo Raulíes y Paso Pérez Rosales. Co. Tristeza, y río Villegas. Wolf, región del Traful, Cuyín Manzano, Correntoso, Espejo, Potrero Huber y Co. Mirador y Soot y Hauthal, lagos Filohuehuen, Falkner, Villarino y Traful. Satisfecho Moreno con el trabajo de sus colaboradores, regresa a Bs. Aires. navegando el lago en la lancha Wiederboltz hasta Puerto Blest, para seguir por el paso Pérez Rosales a Puerto Montt.

Una etapa trascendental se inicia en la vida de Moreno con su nombramiento de perito en el pleito fronterizo con Chile, a raíz de la renuncia de Norberto Quirno Costa en julio de 1896. Era este el escenario más propicio para desplegar el conocimiento de la cordillera que pocos podían igualar.

Esta circunstancia unida a su sagacidad, don de simpatía y patriótico tesón, influyeron en pro de las tesis argentina, tanto durante las largas y espinosas tramitaciones con su colega el chileno Barros Arana, como en el laudo arbitral de S. M. Británica, Eduardo Vll y en la aplicación en el terreno del mismo.

En esta zona había una sensible diferencia entre la línea de frontera que proponían ambos países.
Diferencia que quedó asentada en las actas firmadas el 29 de agosto y 3 de septiembre de 1898 en Santiago de Chile.

Como paso previo laudo arbitral, una comisión británica debía reconocer el terreno en litigio. Dicha comisión fue comandada por el coronel Sir Thomas Hungerford Holdich R. E., miembro del tribunal Arbitral e integrada por cuatro competentes oficiales graduados en Asia o Africa, capitanes B. Díckson R. A., W. Thompson R. E., C. L. Robertson R. E., como comisionados asistentes, y el teniente H. A. Holdich como secretario. Partieron para Sudamérica el 31 de enero de 1902.

En Valparaíso se reúnen con Juan Steffen, el 7 de abril estaban en Pto. Montt, y el 10 de abril el comisionado inglés, pudo abrazar a su viejo amigo el perito Moreno que lo esperaba en Laguna Frías como le había prometido cuando pasara por Bs. As. Muy valioso fue el asesoramiento prestado por Moreno durante el viaje de reconocimiento que emprendieron desde S. C. de Bariloclie hasta la cabecera del río Simpson, donde los dos amigos se separaron. Holdich en viaje de regreso a su patria,embarcó el 7 de junio en Comodoro Rivadavia en el crucero "Buenos Aires".

Moreno espíritu previsor y siempre alerta en la defensa de los intereses patrios se trasladó a Gran Bretaña y logró posteriormente, que nuestro plenipotenciario en Londres, el Dr. José A. Therry y el representante de Chile, D. Francisco Vergara Donoso, concertaran un acuerdo en mayo de 1902, mediante el cual ambos países solicitaron al árbitro el nombramiento de una comisión que fijara en el terreno los deslindes establecidos en su sentencia. Con esta comisión pensaba acertadamente Moreno evitar equívocos y nuevas dilaciones.

Como era doble esperar, esta delicada misión fue encomendada al Co. Holdich al que acompañaron los mismos asistentes de la anterior oportunidad, a los que agregó el Capitán Crosthwait R. E.

El 20 de noviembre de 1902 S. M. B. el rey Eduardo VII firmaba el laudo que le sometiera el "Alto Tribunal", presidido por lord Mac Magthem y el 27 de diciembre ya estaban en Bs. As. la comisión Británica, Moreno y su secretario Clemente Onelli.

Para facilitar el desempeño de los comisionados extranjeros nuestra cancillería nombró técnicos, Argentinos para ayudar a los oficiales ingleses y por supuesto nuestro incansable perito, con la diligencia que le era habitual, acompaño infatigablemente al coronel Holdich. Diligencia y tacto que merecieron que en una carta de Holdich a Moreno, aquel incluyera palabras tan significativas como las siguientes: Muchas veces he dicho que todo lo que el gobierno argentino obtuvo al oeste de esta división de las aguas se debe exclusivamente a Ud."

Extenso y hermoso paraje del Parque Nahuel ganó el Perito Moreno, en ese entonces, para la argentina.

En esta somera relación sobre el Perito Moreno, y el Nahuel Huapi, no podíamos dejar de mencionar ese magnífico gesto de desprendimiento que lo convirtió en padre del Parque Nacional al donar las tierras que la Nación le otorgara en recompensa por los servicios prestados, con destino a un parque natural.

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