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viernes, 13 de enero de 2012

El venerable del lago


El ciprés de Moreno, el "venerable del lago" como solía llamarlo el Perito, el que bien pudo tener a Sayhueuqe sentado a su sombra. Se yerguía casi en las escalinatas de la escuela 16 de la vecina ciudad de Bariloche, pero en 1958 lo talaron.

Año 1904. Oficina de Telégrafos y el ciprés histórico. (Col Capraro).

(16/12/11)

El “Ciprés Histórico” o el “Venerable del Lago”, así apodado por el Perito en cuestiones limítrofes Francisco Pascasio Moreno (1852-1919) en sus primeras expediciones a la región de los lagos, se encontraba emplazado junto a las escalinatas de la Escuela Nº 16, dentro de un terreno a partir del cual se desarrolla la primer terraza morenítica de la ciudad, formada por acumulación de sedimentos glaciarios.

Fue una parte de la flora nativa, pero también un símbolo legendario del pasado de Bariloche, como hito urbano, como lugar cívico de encuentro y reunión propuesto antes del centro actual financiado por el Gobierno Nacional inaugurado en el año 1940. En él se conmemoraban los actos escolares y públicos, pero también era parte de la leyenda de que bajo su sombra estuvo cautivo el Perito Moreno antes de visitar al cacique Saihueque, entonces Gobernador del territorio de las Manzanas a fines del siglo XIX.

Los colonos extranjeros quienes cuidaban religiosamente de él, obsequiaban a los forasteros y visitantes de la aldea, una ramita del árbol histórico como recuerdo de la región.

Según Viegener, quien en este último tiempo se abocó a estudiar la historia local y del Ciprés en particular, se necesitaban hasta 8 personas tomadas de las manos para rodearlo, lo cual da una idea aproximada de su imponente envergadura.

Paradójicamente en el año 1958, debido la ausencia de normativas que establecieran una adecuada y efectiva protección para salvaguardar su alto valor simbólico-cultural, fue talado por la municipalidad por considerarse que obstaculizaba el progreso y el desarrollo del tránsito de la ciudad.

En este sentido el urbanista y filósofo del fin de la historia Paul Virilio, señala que los medios de locomoción y comunicación lograron descentrar al hombre de su dimensión. La escala humana del trayecto se ha perdido para siempre; Bariloche y su Ciprés no fueron la excepción a esta afirmación.

Si bien esto se produjo en todo el país para las mismas épocas a partir de los procesos de industrialización, la forma que adopto esta nueva escala relacionada con la máquina y los medios de transporte, tuvieron ciertas características singulares, producto de una determinada visión del progreso que la cúpula política del país, ideó y desarrolló en esta ciudad, ya no pensada como una colonia agrícola pastoril habitada por colonos venidos de otras tierras, sino como un centro de atractivo turístico internacional poblado por un nuevo advenimiento de ciudadanos argentinos sobre una desconocida aldea.

De esta manera, la pérdida de la dimensión humana del trayecto tuvo determinadas consecuencias en esta sociedad que cambiaba a medida que comenzaba a aparecer la ansiedad y aspiraciones de aquellos que llegaban en busca de mejores oportunidades.

La caída del ciprés, como se ve en la foto, representa el fin de aquello tiempos en donde aquel árbol conservaba el paisaje autóctono de la región, y el cual a partir de su ausencia, nunca más volvió a ser el mismo.(Bariloche2000)


Federico Silin

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